¿Por qué no mejor se van al carajo?

Análisis a Fondo

Francisco Gómez Maza

 

· Sus diputados no están cuidando a Morena

· No gana uno para vergüenzas con ellos

No quiero creer que Porfirio Muñoz Ledo eche a perder su vida política, su buena fama de un grande y respetable ser humano y político, por un plato de lentejas; por continuar dirigiendo la asamblea de la cámara de diputados.

Gran político, gran diplomático, hombre sabio y congruente, que eche todo a perder por el afán de que el partido de la democracia, de la anticorrupción, de la 4ª Transformación – el Movimiento de Regeneración Nacional – se convierta en el partido de un estado, antidemocrático, es lamentable, verdaderamente lamentable.

Y es una verdadera burla al pueblo, a los que votaron por las mayorías morenistas para el Congreso, la violación al reglamento de la cámara de diputados, que ordena que la presidencia de la mesa directiva tiene que ser para todas los grupos parlamentarios, y en el segundo año le toca a la del PAN, aunque este partido esté “moralmente derrotado”, como lo dijo el presidente López Obrador en su primer informe de gobierno en el patio central de palacio nacional, el pasado primero de septiembre.

Los morenistas, especialmente Muñoz Ledo, se ufanan de ser democráticos, de impulsar la democracia, pero en los hechos hacen todo lo contrario. Si el PAN es de derecha, pues los panistas así lo decidieron y por ello están en el PAN, que responde a sus intereses personales. Pero siguiendo el vademécum de que este país es “democrático”, a un panista le toca en el segundo año de la presente legislatura encabezar la mesa directiva de la asamblea de los diputados.

Los morenistas pecan de incongruencia; atentan contra los principios de su partido, y contradicen a su líder, el presidente Andrés Manuel López Obrador, al “agandallarse” la presidencia de la mesa directiva de la Cámara.

Cuando los miembros y dirigentes de Morena estaban en el PRD o en otros partidos autocalificados de izquierda, daban gritos y aullaban en contra del partido gobernante. Defendían el reglamento que dice que la presidencia del poder legislativo debe ser para todos, independientemente de su poder en las urnas. Pero ahora contradicen sus principios y su doctrina. Cuestionan la antidemocracia del PAN y del PRI, pero su praxis es peor porque choca con sus principios.

Los diputados y los senadores de Morena olvidaron pronto el duro regaño que les dio el presidente Andrés Manuel López Obrador, el jueves 29 de agosto, durante su reunión plenaria para enlistar los retos de la legislatura para su segundo año. El presidente llamó a los legisladores de Morena a cuidar el partido y evitar que éste caiga en una crisis. Luego de los diferendos por la presidencia de la Mesa Directiva en el Senado de la República, entre Martí Batres, entonces presidente de la mesa directiva, y el coordinador de la bancada, Ricardo Monreal Ávila, por causa de la elección de la presidencia del senado, el mandatario les pidió mantener los principios e ideales de dicha fuerza política. “Entre todos hay que ayudar para que se mantengan principios, ideales; que se vayan al carajo los ambiciosos”, señaló el presidente.

Como dicen por estos lares del desaparecido barrio bravo de Tepis, una mancha más al tigre. Cuidado, si para subir tienes que atropellar, cuídate de que no te bajen porque, al bajar, te encontrarás con los que atropellaste cuando subiste. Ojo. Parecen niños malcriados estos diputados morenistas. No aprenden de lo que vivieron cuando estaban en el PRD o en el PRI o en el PAN. El que más me sorprende es mi querido Porfirio, con quien hice radio en aquellos años maravillosos.

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